
Periodista
La historia detrás de las primeras cinco esculturas que se emplazaron en Resistencia

Un grupo de amigos y su lugar predilecto de encuentros fueron el escenario en el que surgió por primera vez la idea que terminó convirtiendo a Resistencia en la Ciudad de las Esculturas.
La ciudad museo no fue algo planificado como tal, pero la intención de poner el arte al alcance de todos estuvo presente desde las bases de esta historia que surgió en la década del 30. En ese momento, la casa de los hermanos Aldo y Efraín Boglietti era un lugar donde los escultores, pintores, músicos y otros artistas pasaban las horas.
Así, pasó el tiempo junto con las visitas y las anécdotas hasta que, casi 20 años después, esa casa se convirtió en nuestro mítico Fogón de los Arrieros. Ya con el espacio consagrado, surgió la iniciativa de embellecer la ciudad, de la mano de los hermanos Boglietti y la pareja de Aldo, Hilda Torres Varela, para que toda la belleza que cotidianamente circulaba puertas adentro salga a las calles y pertenezca a toda la comunidad.
Esta propuesta de crear un circuito de obras de arte en la vía pública se concretó por primera vez en el año 1961, precisamente en la noche del 14 de julio. Fue el día en el que Resistencia tuvo su primer descubrimiento de esculturas, se trataba de cinco piezas que se situaron en diferentes zonas del microcentro.

En esa oportunidad, el crítico de arte Cayetano Córdova Iturburu fue quien encabezó la inauguración y explicó los detalles de las obras ante un público variado. Cuentan que algunas personas fueron puntualmente a acompañar, pero que había otras que pasaban por el lugar, veían el tumulto y se quedaban a ver.
A partir de ese momento los resistencianos comenzaron a convivir con el arte en sus calles y rápidamente fueron adoptadas por el paisaje cotidiano.
Hoy Resistencia es un museo a cielo abierto, una ciudad reconocida mundialmente porque brinda la posibilidad de ver esculturas de artistas de renombre con solo recorrer sus calles. Todo esto no es secreto para nadie, sin embargo no todos conocen la historia detrás de las primeras cinco esculturas que se emplazaron una noche hace más de 60 años.
UN RECORRIDO COTIDIANO
Este breve recorrido comienza con "Cabeza del poeta Gaspar Benavento" del artista Crisanto Dominguez que está ubicada en la calle Brown al 350, frente al Fogón de los Arrieros. A pesar de que forma parte de un circuito de cinco obras, esta fue la primera escultura emplazada en nuestra ciudad.

A pocos metros, se puede encontrar la obra "Torso" de la autoría de José Alonso que está en la calle Brown al 134. La decisión de ponerla tan cerca de la primera era justamente pensando en ese circuito de obras de arte que buscaban instalar en la ciudad.

La tercera obra se aleja un poco más, "Figura" está emplazada frente a la plaza 25 de mayo, en la esquina de la calle Frondizi y la avenida 9 de Julio. Allí aún se puede ver la obra de Vicente Puig.

En otro punto muy recorrido de la ciudad, se puede ver "Busto del General San Martín". La figura del prócer fue recreada por Luis Perlotti y está ubicada en el parterre de la avenida Alberdi, entre calle Obligado y Salta.

El recorrido lo cierra una obra de Víctor Marchese llamada "Aldo O. Moro" que está en la avenida Alberdi al 283. Es decir, que se la puede encontrar en la vereda del Club Social.


